domingo, 14 de octubre de 2018

BURBUJAS Y POMPAS DE JABÓN


Quienes leáis esto, seguro que habréis visto y disfrutado con las pompas de jabón. Tienen magia, muchos colores y entretienen un montón. Seguro que también habéis visto burbujas, sin ir más lejos, en las bebidas gaseosas. Y también conocéis lo que los economistas llaman burbuja.
Y quizá os preguntéis ¿a qué viene esto?
La respuesta es muy sencilla: estamos rodeados de pompas de jabón y burbujeo constante.
¿A qué me refiero? Pues a esa proliferación de personas que se suman a iniciativas, para sacar beneficio de una tendencia o innovación; ahí van unos ejemplos de burbujas: en su época, los modelos por competencias, que empezaron en Boston, y de la mano de Hay Group, se expandieron (o quizá impusieron) en todo el mundo, y generaron pingües beneficios. A su sombra proliferaron empresas y profesionales expertos en competencias, hasta el día de hoy que ese paradigma ya está más que obsoleto. 

Otro ejemplo que aún perdura, el fenómeno del Coaching, no hay más que echar un vistazo por las redes. Tocamos a más coach por cabeza que médicos. Y cuidado, porque, en ambos casos, te deseo que tengas suerte al elegir en quien depositas tu confianza.
Ocurre en todos los campos y sectores, aunque quizá los más vulnerables sean los que se refieren a las personas.  Y ahí es donde debemos tener extremada prudencia. Estamos hablando de personas, como tú y como yo.
Foto: Alejandro Álvarez - Unsplash

Por eso, cuando veo una ingente cantidad de profesionales que se dedican a la “Marca Personal” y además se autoproclaman “expertos” me da pavor pensar en las personas que depositan su confianza en ellos. Confianza para que les ayuden con sus consejos (pagados, claro está) a posicionarse como marca, para encontrar un trabajo. Poca broma.

Tengo claro que la Marca Personal es un gran activo en tu carrera profesional, y también tengo claro que sólo pocas personas que la han trabajado desde cero, son en quienes confiaría la mía. El resto son burbujas (no llegan ni a la categoría de pompas de jabón)

Y ahora asisto a ver anuncios de empresas que buscan “speakers” Tal cual, y sin despeinarse.
Hay una ingente cantidad de “summits”, congresos, reuniones y eventos, y, claro, deben llenarse de conferenciantes, ponentes, o “speakers” (que queda más “cool”)  

Y asistir a un congreso y escuchar a personas expertas que además tienen grandes dotes comunicativas, no tiene precio. Lo sé porque he asistido a varios en los que, por suerte, los temas que se trataban eran de mi interés, porque de otro modo me hubiera ido de la sala. Hay ponentes que no son sólo aburridos, son soporíferos.

Y por otra parte hay conferenciantes cuyas habilidades comunicativas son extraordinarias. ¿Y dónde está entonces la piedra del zapato? Pues en que muchas de estas personas se contratan más por esas habilidades que por sus aportaciones como expertos en alguna materia. ¿Acaso no habéis visto a la misma persona en distintas conferencias hablando de “lo que se les pida”? Eso sí, tienen “tirón” y llenan auditorios. 
En definitiva, si asistes a una de esas conferencias, lo pasarás bien, seguro. Son pompas de jabón, tienen magia y colores, pero al contacto con algo sólido, se desvanecen.

Me gusta asistir a eventos y congresos. Me gusta estar al día “de lo que se cuece”, de lo que hacen algunas personas por el mundo y que quizá no llegan a mis RRSS; incluso si lo conozco, me interesa poder intercambiar ideas y opiniones. Tengo muy claro quiénes son las personas que me interesan, por su trayectoria, por su saber hacer contrastado (casos de éxito se llaman) por sus ideas innovadoras e incluso transgresoras. Y si además comunican espléndidamente, mucho mejor, la verdad.

Otra cosa es asistir a esa burbuja actual de conferenciantes, y digo burbuja porque ya hay empresas organizadoras de eventos cuya única misión es buscar “speakers”, y eso no puede acabar bien.

Viendo que no importa el tema ni la época (en cuatro párrafos he relatado casi 30 años en RRHH) sólo nos queda mantener nuestro norte. 

Ese sentido común que nos indica, “esto sí, esto no” 
Ese criterio que nos lleva a decidir “qué puedo hacer yo con esto que escucho para transformar la empresa, la organización o la sociedad en la que vivo” 
O simplemente esa decisión de “voy a pasar un buen rato”

Siempre hay unas pocas personas que toman iniciativas y abren caminos; y siempre habrá quienes al amparo de la tendencia, intenten aparecer como expertas y aleccionadoras.

Diferenciar lo uno de lo otro es tu gran tarea para saber cuándo estás frente a burbujas, pompas de jabón. 
Porque al día siguiente, tu reto está en tu empresa, en tu gente, en tu escuela, y entonces ya no habrá ni burbujas ni pompas de jabón. 
Se habrán evaporado.

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