lunes, 10 de octubre de 2016

EVALUACION ANUAL, SÍ, pero, ¿DE QUIÉN?

Algunas de estas ideas han estado inspiradas por los escritos de Charles Handy, mi primer descubrimiento del Management, allá por la década de los '90 del siglo pasado. Y menciono la fecha, porque aunque lo que sigue a continuación, pueda parecer muy novedoso, ya hace bastantes años que muchos estamos trabajando en ello. (Con escaso éxito, a decir verdad y a tenor de cómo las personas cambian de empresa, o cómo las empresas cambian de personas)
Reinforcing FeedBack - Foto: Jurgen Appelo - Flickr CC 

Estamos en la época de presupuestos y planes para el próximo año; la mayoría de empresas y organizaciones suelen hacer por estas fechas las entrevistas anuales de evaluación; una suerte de momento cumbre anual en el que mandos intermedios, directores y managers evalúan a las personas de su equipo. (y en algunos casos también son ellos evaluados, en una especie de feedback 180º, o incluso más, depende del caso)

En estas evaluaciones, se suele contemplar los resultados obtenidos, el nivel de desarrollo de las competencias, algún aspecto corporativo, y culmina con un plan de desarrollo, y la consiguiente etiqueta (Satisfactorio, Insuficiente….).  Estas etiquetas pueden ser incluso algo así como “persona futurible” en un afán por detectar el mejor talento y retenerlo.

A mi juicio estas entrevistas son claramente incompletas (o sesgadas, si se prefiere) porque, ¿en cuántas de ellas se pregunta qué tipo de compromiso se ha ganado la empresa por parte de sus empleados?

Si nosotros nos atrevemos a evaluar a nuestros empleados, ¿por qué no les pedimos a ellos que nos evalúen cómo lo estamos haciendo como organización? 

Ya sé que algunos me dirán que “si se obtenemos buenos resultados, es que lo estamos haciendo bien”. Y yo contesto, “en efecto, lo haces bien para una parte de tu público, en concreto el público externo (accionistas, clientes e incluso gobiernos) Estás haciendo una buena gestión. 

Y ahí radica la cuestión, porque ¿y si hay malos resultados? ¿dónde pones el foco? En el interior, en el “otro público”, en tus empleados, ¿y tú? ¿dónde estás tú?

Y no me refiero sólo a que aproveches la entrevista para que tu equipo evalúe tus competencias (que está pero que muy bien) sino que le preguntes a tu equipo “cómo lo está haciendo la empresa con ellos” “qué puede hacer la organización para que desarrollen todo su potencial, para cubrir sus expectativas”


Y no estoy hablando de un Estudio de Clima Laboral; eso está bien, (incluso muy bien, si está bien hecho) pero es un estudio general.

Al igual que la entrevista de evaluación es individual y personal, deberíamos aprovecharla para recibir un feedback sobre cómo la empresa es percibida por cada persona, si cumple las expectativas que los empleados han depositado y qué podemos hacer para mejorar la capacidad de compromiso mutuo; es decir, para que la empresa también sea "futurible". Un lugar en el que querer estar, y no en el que tener que estar porque no hay más remedio.

Ahí van tres sencillas cuestiones para debatir en el seno de esa entrevista para evaluar “cómo lo estamos haciendo como organización”
  •  ¿Qué podemos hacer para que puedas desarrollar tus capacidades?
  •  ¿Qué apoyo has echado en falta este año para lograr los resultados?
  •  ¿Qué esperas de nosotros a medio  plazo?
Introduciendo estas preguntas en el momento de la entrevista (yo suelo hacerlo al final de las entrevistas apreciativas) empezaremos a generar una nueva forma de relación con las personas dentro de la organización; serán nuestros partners, pueden llegar a ser nuestros “embajadores”, iniciamos la cultura “win-win” desde el ”Why”, desde el “Propósito” y pueden llegar a ser nuestros mejores aliados en tiempos difíciles.

Como comenta Lucía Sutil, estamos en un “vacío de paradigma” (o cambio de paradigma) y quizá sea bueno plantearnos que un CEO debe transformarse en un BCO (Brain Chief Officer)

Y ahora sí, ¿nos evaluamos todos?

domingo, 28 de agosto de 2016

EMPRESARIOS, EMPRENDEDORES, AUTÓNOMOS Y BUSCAVIDAS

Empresarios, emprendedores, autónomos y buscavidas

Son cuatro términos aparentemente distintos, aunque profundizando tanto en la RAE como en la vida diaria, nos daremos cuenta que tienen mucho más en común de lo que parece.
Empecemos por la RAE:
Buscavidas: Acepción 2. com. coloq. Persona diligente en buscarse por cualquier medio lícito el modo de vivir.
Autónomo: Persona que trabaja por cuenta propia. Persona que tiene autonomía
Autonomía: 2. f. Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie.
Emprendedor: Quien emprende.
Emprender: 1. tr. Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.
Empresario: Titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa
Empresa2. f. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.

Podríamos refundirlo en “Una persona que acomete actividades lícitas, con fines lucrativos, para vivir y que no depende de nadie”
Bajo este concepto podemos englobar a miles de personas. La cuestión principal es ¿por qué la diferencia legal, social, política e incluso gubernamental?
Probablemente sea el motivo por el cual se inicia esta actividad. 
Suelo plantear tres hipótesis (ampliables a gusto de cada cuál)

1.- Tengo dinero, y quiero obtener beneficios a través de una inversión en una actividad, y en ese caso buscaré el nicho de mercado y producto con el que más posibilidades tenga de lograr mis objetivos económicos.
2.- Tengo una idea de negocio que, o bien no existe o que, de existir,  puedo mejorar. Me aliaré con las 3 F (Fools, Friends and Family) y acometeré ese proyecto.
3.- No tengo trabajo, y además pocas posibilidades de encontrarlo (habitualmente por la edad) y por lo tanto me dedicaré a prestar mis servicios de forma profesional, siendo mi propio jefe
Sea cual sea la hipótesis por la que una persona decide crear una empresa, emprender, prestar servicios profesionales por cuenta propia, o, directamente buscarse la vida hay que tener en cuenta una reflexión que nos hace Guy Kawasaki en su bestseller "El arte de empezar"
- Si empiezas algo por un ideal, probablemente ganes dinero
- Si empiezas algo por dinero, probablemente lo perderás

Y siguiendo con este concepto, Simon Sinek, ha hecho suya la cruzada del "¿Por qué" en sus conferencias TED y en su libro "Start with why" (Lo que importa es el por qué)

Nos viene a decir que 
- si empiezas algo por dinero, deberás manipular a los demás para convertirles en clientes, proveedores o empleados (él explica que la manipulación incluye entre otras cosas la transacción comercial)
- si empiezas algo por un ideal, y lo difundes adecuadamente conseguirás seguidores que hagan de ese ideal su causa y se sumen voluntariamente

¿Y qué puede ser un ideal?
- Hacer algo nuevo, distinto, para mejorar la vida de los ciudadanos
- Mejorar, arreglar, algo que crees que no funciona
- Mantener algo que no quieres que se pierda...

En definitiva, tod@s somos más o menos buscavidas, cambia la magnitud, el rol que desempeñas, y hasta ahí estaríamos en el mismo lado; lo que realmente nos diferencia independendientemente de la etiqueta es el "por qué"
Así que pregúntate cada día por la mañana, ¿por qué ha de querer el mundo que yo exista? 
Y ahí si que no tod@s somos iguales.

DECLARACIÓN DE INTENCIONES Y ALGO MÁS

Y después de muchas dudas, miedos y ¿por qué no? también ilusión, aquí ve la luz un espacio en el que mi único deseo es que sea útil para mejorar la vida de las personas en las organizaciones, especialmente las empresas.
Muchas personas sienten y viven el trabajo como una obligación para poder vivir, es decir viene a ser como un peaje inverso: se aporta tiempo y esfuerzo a cambio de un dinero que es el que se usa para la vivienda, alimentación, vestido y calzado, suministros, tecnología, escuelas, aficiones, deportes, etc.
Dicho de otro modo, es una transacción, un intercambio mercantil.
Y sin restarle importancia a este hecho, también lo es el que el trabajo puede (y debería) ser un modo de desarrollo personal; un espacio en el que las personas pudiéramos realizarnos como profesionales, crecer, aportar y, en definitiva, que fuera una parte fundamental en nuestra vida, no tan sólo por la compensación económica sino porque nos hace mejores personas.

Y creo firmemente que eso es posible; y también creo firmemente que eso no es fácil
Es por eso por lo que me he tomado la libertad, (y la osadía) de lanzarme a este ruedo de la blogosfera.
Para aportar mis experiencias, ideas, sentimientos y argumentos, a este respecto.
Me gustará saber de vosotr@s, vuestras opiniones y contrastar experiencias, será genial poder construir un fondo de buenas prácticas e ideas, para que tod@s podamos aprovecharlas.

El trabajo no debe ser una condena ni un peaje.
Es posible cambiarlo (o al menos mejorarlo)
Esta es mi causa, este es mi "por qué"
Y espero (y deseo) ser útil en esta cruzada.

Un abrazo a tod@s,
 Xavier